21 de Diciembre

Nací en pleno solsticio de invierno, la noche más larga del año en el hemisferio Norte y la más corta en el hemisferio Sur. Según cuenta Wikipedia, , “en el solsticio de diciembre, en especial en las culturas romana y celta, se festejaba el regreso del Sol. A partir de esta fecha los días empezaban a alargarse. En China se celebra un festival especial de Invierno cada 21 de Diciembre, que se remonta al Yin y el Yang. Después de esta celebración, se alargan las horas de luz natural y hay un aumento de la energía que fluye”.

Debe ser por eso entonces por lo que hoy aumenta mi energía. Y eso que si me hubiesen dado a elegir la fecha de mi nacimiento, habría buscado una con temperaturas cálidas, porque friolera, lo que se dice friolera, soy muy friolera.

Lo bueno es que ya sé cómo tratarlo. El frío interno que sufrí durante años no tenía nada que ver con la fecha de mi nacimiento ni con las temperaturas ambientales. Entonces tenía que ver con mis hábitos de vida y el tipo de alimentos que solía tomar: refrescos de cola, té negro, ensaladas, kiwis, tomates, lácteos blandos… todos ellos extremadamente fríos, con efectos desmineralizantes y debilitantes para el organismo. Entender hoy cómo funciona mi organismo, qué tipo de energía necesito para nutrirme, calentarme, remineralizarme, activarme, relajarme,  concentrarme, o prevenir desajustes de salud, simplemente me ha cambiado la vida.

Por eso, cuando hablo con amigas que viven al límite del colapso físico y emocional, trabajando día y noche dentro y fuera de casa, amigos que viajan constantemente por trabajo y tienen que adaptarse a cambios de horarios y comidas improvisadas, personas con numerosos pretextos para seguir sobreviviendo de forma automática, en lugar de saborear la vida, y observo la nueva epidemia de ansiedades, alteraciones  gástricas,  nerviosas, o inmunológicas, me escandaliza ver lo mucho que sabemos de tecnología de última generación y lo poco que sabemos sobre nuestra propia energía.

Vivimos en un momento donde la velocidad del cambio no ha tenido referencias parecidas en nuestro pasado. Los productos, los servicios, los consumidores, la tecnología, los retos, se nos presentan cada día con crecimientos incrementales, mientras que nuestro cuerpo y nuestra mente crecen a velocidades lineales, que es para lo que están preparadas. Esta diferencia hace que como individuos nos vemos sometidos a una altísima presión para ir más rápido, pensar más rápido, actuar antes, formarnos a mayor velocidad.

Hablamos de inteligencia artificial, de mejora genética, de robótica, tres tendencias que según una corriente importante de científicos nos lleva a la creación de un nuevo “Homo Optimus”, un ser mejorado en todos sus aspectos.

No estoy tan segura de cómo vamos a responder a esa nueva aspiración que científicos y grandes corporaciones nos presentan como algo posible en 15 años.

Lo que sí podemos hacer es prepararnos lo mejor posible para este nuevo escenario. No sabemos muy bien todo lo que vamos a necesitar saber, pero sí sabemos con firmeza que tenemos que estar muy preparados, en excelente forma intelectual y física para poder adaptarnos con éxito a lo que nos depara el futuro inmediato.

Mi propuesta trata de añadir valor en esa etapa específica que es la de obtener la energía adecuada y necesaria para estar en ese saludable estado físico y mental que asimile con éxito el inevitable estrés, incertidumbre, caos, que con seguridad nos va a visitar. Necesitamos nutrir adecuadamente cuerpo y mente, y no hablamos ya de alimentarnos adecuadamente, hoy ya no es suficiente. Alimentarse no es nutrirse, eso fue válido en otro tiempo.

De ahí nace la idea de este blog, un espacio donde compartir contenidos de salud prácticos, fáciles de incorporar a los nuevos ritmos, contenidos que a mí particularmente me han funcionado, que le funcionan a las personas que experimentan con la nutrición energética, recetas y trucos con alimentos naturales, y todo lo relacionado con los cambios de hábitos que ayudan a rendir más y mejor en la aventura de vivir.

¿Me acompañas?

¡¡A por un invierno cálido, energético y muy nutritivo!!

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