Coach nutricional

María Kindelán

“En la mayoría de los casos, no comemos lo que necesitamos, porque no sabemos lo que necesitamos”

 “El hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir”
Mark Twain

En el mundo occidental, caótico, con prisas, con poco tiempo y mucho sueño, comer es algo que en muchos casos hacemos desordenadamente.

Nos movemos por patrones irregulares de hambre, gula, alegría, tristeza, preocupación, ansiedad, modas, y por tanto, nuestro cuerpo y nuestra mente sufren sacudidas por esas maneras desestructuradas de obtener energía a través de la comida.

Vivimos impactados por fortunas que invierte la industria alimenticia, en campañas de marketing de productos que no se conforman con cubrir las necesidades básicas del cuerpo, si no que, conscientes del efecto que los alimentos producen a nuestros sentidos, compiten por engancharnos a sabores y experiencias más allá de lo físico.

Y como cada vez tenemos menos tiempo para planificar comidas (o eso es lo que nos decimos a nosotros mismos), las tendencias más prácticas y las modas más envolventes son las que más éxito tienen a la hora de elegir la forma de alimentarnos.

Ahora, la pregunta que planteo es la siguiente, ¿ sabemos realmente hasta qué punto nos afecta nuestra manera de comer?

La realidad es que ésta es una asignatura pendiente en nuestra educación a lo largo de la vida.

Una cosa es tener combustible para pasar el día, y otra muy distinta es llenar el depósito de combustible de la más alta calidad, para que podamos rendir al máximo de nuestras posibilidades energéticas.

Qué es Coaching Nutricional

La Organización Mundial de la Salud en 2003 declaraba que el acto de informar y dar consejo nutricional ya no es suficiente para conseguir cambios de comportamiento alimenticio a largo plazo.

Cambiar requiere convicción, asumir la responsabilidad del cambio. Dedicamos mucho tiempo a pensar si cambiar o no. Reconoces que tienes un problema, lo miras desde la barrera sin dar los pasos necesarios para solucionarlo. Ahí te mantienes librando una batalla interna constante entre la parte de tí que dice que debes poner fin a esa situación y la parte de ti que te intenta convencer de que tampoco estás tan mal.

Un proceso de coaching nutricional te ayuda a que te conviertas en el verdadero protagonista de tus decisiones sobre nutrición.

Es un proceso que te ayuda a identificar y vencer tus propios obstáculos, creando el entorno adecuado y la actitud necesaria para lograr un cambio en tu alimentación. Como consecuencia de ello, se mejoran otros aspectos de tu persona, como el rendimiento y estilo de vida.

Mi propuesta

Me gusta comenzar escuchándote, entender tu realidad, tus barreras internas y externas, tus necesidades energéticas, hacerte partícipe a la hora de encontrar soluciones. Quiero acompañarte en un programa de cambios de hábitos de salud, adaptable y realista en función de tu situación.

Te aporto mi experiencia en nutrición y rendimiento, pero tú eres el experto en tu propia vida.

Con el apoyo generalmente de análisis clínicos recientes, los datos recogidos se traducen en una propuesta de cambios sencillos y paulatinos, para que seas capaz de explorar e identificar por tí mismo tus barreras y motivaciones, planificar tus comidas, entender el efecto energético que te proporcionan los distintos alimentos y lograr la mayor satisfacción posible con tus nuevas pautas nutricionales.

Todo perfil, toda patología y todas las guías nutricionales que elaboro, son tratados a través de alimentos y suplementos naturales.

Como valor añadido a tu programa nutricional, te aporto opcionalemente un asesoramiento personal y continuado sobre la elaboración de listas de la compra, organización de despensa, cursos de de cocina para gente sin tiempo, recetas de diferentes efectos energéticos, y conciliación con la vida social.

Me gusta pensar que el acto de cocinar es toda una meditación personal, un momento excelente de atención plena, donde te enseño a optimizar tu tiempo y energía, distinguiendo entre las labores automáticas y las que requieren de todos tus sentidos. Un hábito que facilita enormemente el logro de tus objetivos nutricionales.