Enloquece con los alimentos naturales, pero no cocinándolos ;)

Una de las principales barreras que recojo de las personas que se disponen a cambiar hábitos alimenticios para ganar en salud y rendimiento, es precisamente el miedo a enredarse en la cocina, ya sea porque no tienen práctica, tiempo, o porque no simpatizan con las ollas.

Hay quien prefiere acabarse la caja de galletas o pedir comida precocinada antes que tener que cruzar la puerta de la cocina. Todo vale, y todo tiene consecuencias. Acidez, indigestión, trastornos del sueño, bajones de energía durante el día… es una cuestión de elección personal.

Desde luego hay una gran diferencia cuando se empiezan a notar los efectos de una alimentación natural y energética, buenas digestiones, vitalidad, concentración, salud… Quien elije este camino es porque está dispuesto a escuchar con atención lo que su cuerpo necesita, y a poner en práctica algunas recetas básicas.

Aunque sería imposible preparar un solo menú, sin haber hecho primero una limpieza de despensa (y de cabeza, todo sea dicho).

Quince minutos a la semana son suficientes para revisar los “indispensables” y elaborar la lista de la compra, labor que no debería ocupar nada más que un rato de un día de la semana para comprar productos frescos y de temporada (verduras, frutas, pescado fresco…) y un día al mes para productos de despensa (cereales integrales, legumbres, frutos secos, semillas, algas…).

De primeras cambiar la despensa puede parecer un desembolso importante para el bolsillo, pero si consideramos este primer paso como una inversión a largo plazo y lo comparamos con las contínuas compras intermitentes de los productos que habitualmente traíamos a casa (refrescos, aperitivos en conserva, latas, congelados, pizzas, comida de encargo, etc.), al final sale a cuenta el nuevo estilo de vida.

Si además se invierten 30 minutos durante el fin de semana a preparar dos o tres comodines sencillos, hacerse la comida a diario se convierte en algo “automático” y “gozoso”, con la tranquilidad de estar comiendo bien.

Un ejemplo? Vale, mi producto fresco favorito de la temporada y que he traído esta semana a casa es la col lombarda. Me alucinan tanto su color como su sabor. Su contenido en glutamina la convierte en un antiácido natural, además de tener propiedades diuréticas y ser una buena fuente de ácido fólico.

Para evitar problemas de gases típicos de este tipo de coles, conviene cocinarlas con un sofrito ligero de ajo y aceite de oliva. Tardo exactamente 5 minutos en trocear dos dientes de ajo, hacer tiras finas con la lombarda y saltearlo todo en la sartén con una pizca de sal y perejil.

Como ya tengo mi comodín en la nevera, esta semana una quinoa cocida, añado a la sartén una porción de quinoa y rallo encima una pizca de cúrcuma.

Mientras salteo los ingredientes comentados en la sartén, tengo puesto un lomo de merluza al vapor 5 minutos. Después desmenuzé y mezclé la merluza con la quinoa y la lombarda. Hoy me apetecía así, pero podía haberlo tomado separado.

Aliñé unos brotes de canónigos y rúcula con alga dulce, aceite de oliva, limón y semillas de sésamo.

En menos de quince minutos ya estaba disfrutando de un menú sencillo, rápido, completo, digestivo, nutritivo, energético y delicioso. Sin complicaciones, sin volverme loca en la cocina… es como conducir, tras un tiempo de práctica, llega un momento que lo haces sin pensar, te conoces los atajos y llegas satisfecho a tu destino. 🙂

Te viene bien un poco de ayuda al principio? Para hacer la lista de la compra? Para cambiar tu despensa? Una demostración de menús en tu propia casa?: www.mariakindelan.com/catalogo/

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